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La ciencia de la motivación: cómo entrenar cuando no tienes ganas

Por: Redacción C+

Seamos honestos: la parte más difícil del entrenamiento no es el entrenamineto… es empezar.
Puedes tener plan, ropa lista y objetivos claros, pero aun así posponerlo para “mañana”. La buena noticia: no es falta de disciplina. Es biología.

La neurociencia demuestra que la motivación no aparece sola: se construye. Tu cerebro evalúa constantemente esfuerzo vs recompensa según tu energía, sueño, estrés y hábitos. Por eso algunos días entrenar se siente fácil… y otros imposible.

En este artículo te explicamos por qué cuesta arrancar y cómo activar tu motivación con estrategias basadas en ciencia.

 

Por qué cuesta empezar a entrenar

Tu cerebro siempre hace la misma pregunta antes de moverte:

“¿Vale la pena el esfuerzo?”

Si estás cansado, estresado o saturado, el ejercicio se percibe como una tarea pesada. Esto ocurre porque intervienen tres factores clave:

  • Dopamina: el neurotransmisor de la recompensa inmediata.
  • Corteza prefrontal: la zona que planifica y sostiene metas (se fatiga con estrés y mal sueño).
  • Balanza costo-beneficio: tu cerebro calcula tiempo, energía y esfuerzo vs resultados.

El problema: los beneficios del ejercicio son a largo plazo, mientras que las recompensas fáciles (pantallas, azúcar, descanso) son inmediatas.

 

Las trampas mentales que frenan tu constancia

No es flojera. Son mecanismos cerebrales normales:

  • Recompensas rápidas ganan a las recompensas tardías.
  • Pensar demasiado aumenta la procrastinación.
  • Experiencias pasadas de “fracaso” reducen la motivación.
  • El estrés y el cansancio bajan la energía mental.

La motivación no falla… solo necesita estrategia.

 

5 estrategias científicas para motivarte a entrenar

1. Reduce tu meta

Los mini logros generan dopamina y construyen constancia.

Ejemplos:

  • 20 minutos en lugar de 1 hora
  • 3 días por semana en lugar de diario
  • Ir al club y hacer movilidad

Lo pequeño repetido crea hábito.

 

2. Apila hábitos (habit stacking)

Une el ejercicio a algo que ya haces:

  • Después del café → caminar 10 min
  • Después del trabajo → ir al club
  • Después de dejar a los niños → entrenar

Así reduces la dependencia de la motivación.

 

3. Crea micro-recompensas

El ejercicio necesita premios inmediatos:

  • Entreno → descanso sin culpa
  • Cumplo la semana → me regalo algo pequeño
  • Voy al club → bebida favorita post-entreno

No es consentirte: es neurociencia aplicada.

 

4. Entrena desde el disfrute

Si lo odias, no dura.

Prueba clases nuevas, música, rutinas distintas o entrenar en grupo.
El disfrute refuerza la motivación.

 

5. Entrena en comunidad

El apoyo social aumenta la constancia.

Entrenar con amigos, coaches o clases grupales hace el proceso más fácil y sostenible.

 

La motivación no se encuentra, se diseña

No necesitas esperar a tener ganas.
Necesitas hacer que tu cerebro piense:

“Esto es fácil, agradable y puedo repetirlo.”

 

Reto c+ para empezar hoy

Durante 7 días:

- Meta mínima de 10-20 min
- Apílala a una rutina
- Añade micro-recompensa
- Entrena con alguien o en clase

 

La constancia no es perfección.
Es volver a empezar.

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